miércoles, 10 de julio de 2013

Shopping fail

Lo que tiene comprar cosas que no sabes muy bien qué son (porque no existen en tu país y porque no entiendes las etiquetas) es que puedes cometer errores que te llevan a grandes fails. Inauguro una sección dedicada a compras fallidas y sus resultados inimaginables, y os pongo un par de ejemplos atrasados, como compensación del tiempo que hace que no escribo. Afortunadamente la mayoría de estos ejemplos los he sufrido en compañía, con lo que al final incluso hemos ganado unas risas con ellos...

1- CENA SANA Y SENCILLA
Objetivo: Cena sana, una ensaladita
Tú sólo quieres cenar una ensalada, y la lechuga está de oferta en el supermercado... No sabes muy bien qué ponerle, pero entre un huevo hervido, tal vez algo de maíz y los indispensables brotes de soja, estás seguro de que algo puedes hacer. Si tienes el día espléndido, a lo mejor te compras un tomate (100 yenes). No puedes lucirte mucho con los complementos, pero bueno, algo decente tendrás...

Fail:
Lo que creías que era una lechuga de oferta sólo PARECE una lechuga. En realidad es una verdura aleatoria que nunca has probado antes y que no parece ser comestible cruda.

Resultado:
"Ensalada" de dos ingredientes más sosos que ná, y una verdura que a la plancha sabe aún peor de lo que creías...

Nota: Nos ha pasado ya dos veces.

Aprovecho para introducir los zumos de 500ml  13 verduras y 6 frutas. Alguna vez haré una foto de uno con 30 verduras. Como comprenderéis, muchas resultan indistinguibles.

2- LA SOPA MÁS JAPONESA
Objetivo: SOPA DE MISO INSTANTÁNEA
La sopa de miso es un plato super tradicional japonés que pega con todas las comidas y al que es muy fácil aficionarse. Es sana, está buena, y dicen los japoneses que se hacen con pasta de miso, las algas correspondientes, agua y lo que tengas por casa de pescado. En el super tienes la alegría de comprar unos sobres con sopa de miso instantánea... Parece que son sobres a los que hay que añadir agua. ¿Qué puede fallar? ¡Probémosla!

Fail:
El preparado para sopa de miso no tiene ni pasta de miso, ni nada que se le parezca. Al abrirlo, unos polvillos rancios y un par de algas se deslizan hacia tu agua caliente. Parece que las instrucciones son más complicadas, no te habías dado cuenta antes...

Resultado:
Una especie de tila con algas y berberechos flotando.


3.- DESAYUNO PARA COMENZAR BIEN EL DÍA
Objetivo: UN DESAYUNO DULCE QUE TE LLENE DE ENERGÍA
A los japoneses les encanta el dulce, y tienen entre sus estanterías cientos de miles de variedades que hay que ir probando poco a poco. Algunas tienen una influencia más europea, pero otros dulces son muy propios suyos. Para desayunar mañana, compremos unas de estas galletas con pepitas de chocolate, que tienen buena pinta. Como colofón, un brick de café con leche, que hoy vamos a dormir pocas horas.

Fail:
Ni galletas, ni pepitas de chocolate. En realidad amigo, has comprado un snack salado con semillas negras de algo.

Resultado:
No es que esté malo, pero no le pega mucho al café con leche...

domingo, 30 de junio de 2013

Fancy clothes

En general, es de destacar lo bien vestidos que van los japoneses. Supongo que todo viene de que desde pequeños están acostumbrados a ir con uniformes, la mayoría bastante formales. Desde preescolar hasta el final del instituto, como ya sabréis, se va a clase con uniforme. Es muy común también tener uniforme en muchísimos de los trabajos normales o a tiempo parcial. Creo que para muchos el único periodo de descanso de llevar este tipo de prendas es, posiblemente, la universidad. Más adelante, los trabajadores de las empresas irán siempre con traje, si son hombres, o con traje de chaqueta o ropa de vestir, si son mujeres. Es por eso que, viajando en el metro de Tokyo, al principio me daba la impresión de que todo el mundo iba muy arreglado, muy bien vestido.

Para que os hagáis una idea, algunas veces me he sorprendido estando en un vagón en el que no había absolutamente nadie con vaqueros. Entre los hombres, el traje es algo casi omnipresente, hasta llegar a resultar casi opresivo ver tanta gente vestida de forma tan igual. Es como llevar el uniforme de ciudadano. Entre la gente restante, a principios de verano dominaban los tonos neutros y blanco y negro, todo ropa nada chillona ni llamativa, sino todo lo contrario: muy elegante y sobria.

Sin embargo, estas son las impresiones de los primeros días en Tokyo. Cuando llegué a la zona en la que está mi residencia y mi universidad, noté bastante el cambio a un ambiente más normal. Hay muchos estudiantes y amas de casa, y por tanto, el número de personas con vaqueros ha crecido considerablemente.   Y la verdad es que en parte, se agradece. Aun así, las chicas en la universidad van muchísimos días con falda o con camisas.  Menos mal que me metí más de una camisa en la maleta para venir hasta aquí...

jueves, 27 de junio de 2013

La música de los niños

Todos los días, a las 5 en punto de la tarde, una música misteriosa resuena por las calles de todo Japón. Es una música tranquila y calmada, que no parece venir de ninguna parte. Sin más explicaciones, tras unos segundos, igual que ha empezado, se va. Como si nunca hubiera existido.

¿Qué es esta música en realidad? Al parecer es una especie de cántico que da por terminado el día, e insta a los niños a volver a casa. No sé si será muy efectiva... Desde luego, a los adultos aún les quedan unas cuantas horas más de trabajo. En el caso de los niños, no puedo saberlo.

Os dejo una muestra de una de las melodías que suenan (al parecer dependen de la zona), la que yo he oído varias veces. No sé por qué, pero me parece un detalle más de esos que hacen de este un lugar único.


miércoles, 26 de junio de 2013

¿Y ese niño?

Mientras volvía hoy a casa, me he puesto a pensar cuál de todas las cosas que se me van quedando en el tintero podría contaros. Como no tengo mucho tiempo libre, he decidido dejaros un detalle bastante inusual que deja con los ojos como platos a todo extranjero.

Los niños viajan solos en el transporte público.

Es algo bastante común verlos ir tranquilamente, con cara seria, subiendo y bajando decididamente del tren como adultos en miniatura. Tanto en pequeños grupos como completamente solos. Y cuando digo niños, me refiero a que he visto algunos que estoy segura de que no tenían más de 5 años. Niños que no saben aún leer más de lo que sé leer yo.

A pesar de la seguridad reinante, algún disgusto que otro ha habido, y por supuesto hay casos de desapariciones que tienen muy preocupados a los japoneses. Por eso, o por si les pasase cualquier cosa, los padres procuran que sus hijos vayan con un móvil.

lunes, 24 de junio de 2013

Visitando Akihabara

Muy amablemente he conseguido que un nativo, sorprendido por mi condición de fan del anime, se ofreciera a acompañarme a Akihabara. Y la verdad, aunque ya estuve allí antes por mi cuenta, como es lógico no hay color en ir con alguien que se lo conoce un poco y que al menos sabe dónde están las tiendas mejores o más llamativas, y que además las ordena por temática.

Akihabara es el barrio de la electrónica y de las tiendas de cosas frikis: manga, anime, figuras, todo tipo de artículos de merchandising... Y todo lo que puedas pensar. No puedo recordar todos los sitios en los que he estado (debería, maldición, ¿cómo pretendo mantener un blog en estas condiciones?), pero la verdad, es de estos sitios que llevas la cámara y el papel en la mano, y estás tan sorprendido que te olvidas de apuntar o hacer fotos.

Gachapón conseguido en Akihabara

Hemos empezado por el manga. Las tiendas están en edificios muy altos, y lo normal es ir hasta la última planta (5 o 7) en ascensor y luego ir bajando por las escaleras para ver cada piso. Así hemos estado en varios edificios con cómics y dvds. Mientras mirábamos mercancía tranquilamente, mientras en las pantallas se reproducen vídeos de actrices de doblaje dando conciertos vestidas de alguna manera que más o menos recuerda a los personajes de las series. También muchísima novela ligera y cosas de ese estilo. La verdad es que no conocía ni un diez por ciento de las series y cosas de allí, pero aun así me encontraba con muchas series conocidas por mí. Muy especial la gran popularidad de Puella Magi Madoka Magica, Lucky Star y Hatsune Miku, que estaban por todas partes, además de las consabidas series de siempre: Evangelion, Dragon Ball, One Piece...

Pero eso era sólo el principio. Luego ha venido una locura de tiendas con enormes escaparates y muy abiertas, que exponían figuras de todos los tamaños, formas  y series de anime inventadas o sin inventar (en estas sí que normalmente no te permiten hacer fotos), locales sólo con máquinas de esas que metes una moneda e intentas capturar un muñeco con unas pinzas, y también las míticas gashapon. He estado en una tienda sólo de gashapones, perfectamente equipada con una máquina para dar cambio.

Casi como postre, después de un par de tiendas de electrónica, hemos llegado a Mr Potato, la tienda-museo que todo amante de los videojuegos viejos debería visitar alguna vez en su vida. Con cierto aire de auténtica (dado que tienes que entrar por unas escaleras, no está tan expuesta como otros locales, y por dentro es estrecha, oscura y misteriosa), subir en su claustrofóbico ascensor y bajar las ¿5? plantas es encontrarte con cientos de miles de videojuegos, mostrados algunos en teles de tubo, hardware de lo más raro para famicon, y chucherías envueltas en plásticos de personajes de videojuegos. Además de alguna que otra sorpresa especial...

¡Nunca en mi vida pensé que tendría oportunidad de probar una Virtual Boy!

 Mucha gente dice que Akihabara ha perdido parte de su encanto, pero desde mi punto de vista, sigue siendo una pasada visitarlo si aún te queda un mínimo de ilusión por este tipo de cosas. Por cierto, por curiosidad le he preguntado a mi guía cuánto se gastaba él aproximadamente al año en este tipo de cosas, y me ha respondido que alrededor de 10.000 yenes.

sábado, 22 de junio de 2013

Hablar por el móvil en el transporte público

Hablar por el móvil en el metro o tren en Japón no es que esté prohibido, es que es de mala educación. Y la verdad es que lo respetan mucho. Pueden ir hablando tranquilamente con amigos, o gritando y riendo si hace falta, pero si alguien coge el móvil y llama o recibe una llamada, enseguida a su alrededor surgen miradas de asombro y rostros avergonzados. Si es muy urgente, pueden llegar a cogerlo, pero disimulan mucho. Y, de hecho, es algo que afecta únicamente al interior del vagón: en el andén pueden hablar con normalidad, pero una vez llega el tren, o bien cuelgan antes de entrar o, como mucho, entrando por la puerta. Los móviles permanecen en silencio o en modo vibración.

Preguntando a un japonés acerca de la razón de esta norma, me dijo sencillamente que una conversación con alguien que tienes al lado es pública, pero que una conversación telefónica es privada. Por tanto, imagino, es de mala educación obligar a los demás a escucharla.

La verdad es que aún no sé qué pensar acerca de la prohibición de utilizar el móvil. Estoy acostumbrada a que cada vez más estaciones del Metro de Madrid estén provistas de cobertura, y reconozco que, para un viaje largo o para avisar de que estás llamando, me resulta muy útil, y que si no gritas, no tiene por qué molestar a nadie. Pero, a la vez, como persona que viaja a menudo en los autobuses regionales a Toledo, la verdad es que se agradecería esta consideración, me ahorraría tener que ir escuchando las conversaciones a voz en grito que mantienen algunas personas acerca de su vida privada, o de cosas que no me interesan.

viernes, 21 de junio de 2013

Trenes en Japón: para el viajero

Antes de venir ya sabía que el transporte público era la opción más frecuente para moverte por Japón. Los trenes en particular actúan como las arterias que permiten a la población desplazarse cada día, y me parece que se puede aprender de la sociedad japonesa estudiando con cuidado algo que, a primera vista, podríamos pensar que es parecido en todo el mundo. Pero, como suelen decir, el diablo está en los detalles.

Los trenes aquí son razonablemente cómodos en muchos aspectos. Se nota que es un sistema complicadísimo, y parece haber sido estudiado al detalle. Pero desde el punto de vista del viajero, con estar en la estación de origen y tener claro qué línea tienes que tomar para llegar a tu destino, es bastante probable que llegues sin problemas y sin tener que preguntar a nadie. Imaginemos un viaje cualquiera un día cualquiera, fuera del horror que es la hora punta (esta la explicaré en otra entrada, seguro). El precio del viaje varía en función de la distancia, y puedes comprar billetes sencillos, pero lo normal es tener una tarjeta precargada con dinero, que pasas al entrar y al salir, y te cobra lo debido. Así se agiliza bastante todo. En todas las salidas hay unas máquinas para ajustar dinero si tu billete (normal o la tarjeta) no tiene saldo suficiente para pagar el viaje.

Moverse dentro las estaciones es sencillo incluso para un extranjero, está todo muy bien señalizado. Esto es muy importante, dado que algunas de estas estaciones son tremendamente grandes. Una vez llegas a tu andén, encuentras carteles luminosos que te avisan de cuáles son los dos próximos trenes, de sus destinos (pues puede que se queden a mitad de línea, o que continúen más allá de la línea actual tras convertirse en otra línea). Los carteles habituales están escritos también en inglés, y los carteles luminosos cambian de la escritura japonesa a la occidental.

La complejidad de la estación de Shibuya: vease el mapa en tres dimensiones. Por cierto, las fotos son cortesía de  Danny.

También te avisan de si el tren es local o express. Estos últimos se saltan bastantes paradas, que vienen señalizadas en el recorrido de la línea. Los trenes express adelantan a los trenes locales, de modo que, si vas muy lejos, a veces te compensa cogerlos, aunque luego tengas que bajarte para cambiarte a otro tren local. Gracias a los trenes express la gente puede viajar rapidísimo: muchas personas recorren más de 100 km todos los días desde su vivienda a su lugar de trabajo. Por ejemplo, tengo una compañera que vive en Chiba y estudia en Yokohama.

La frecuencia es razonablemente alta, como es de esperar. En esto me recuerdan al metro de Madrid. Pero a diferencia de este, los trenes tienen una hora exacta de llegada, así que puedes programar desde el día anterior exactamente a qué hora quieres cogerlo. Por supuesto, a veces hay retrasos, pero creo que el máximo que he visto ha sido de 7 minutos, y la mayoría de los días puedes ajustar la hora de tu reloj con la llegada del tren a la estación. Mientras esperas, puedes hacer cola delante del punto en el que se abrirán las puertas, que viene señalizado en el suelo, dejando un hueco para que salga la gente primero.También en algunas estaciones hay una especie de jaulas de cristal señalizadas como "waiting room", donde puedes sentarte con aire acondicionado y aislado del ruido de la estación, aunque la verdad, nunca he entrado en ninguna.

Los lugares para hacer cola de Shibuya. Sí, podríamos hacer encontrado un modelo mejor...

Los primeros días pensaba que tenía suerte: cuando tenía que transbordar para ir a alguna parte, al bajarme de un tren, el nuevo tren paraba justo en el andén de al lado, es más, justo estaba allí esperando. ¡Pero no! Lo que ocurre es que los trayectos más normales están optimizados de antemano, y es muy común enlazar un tren con otro rápidamente.

Estas pequeñas cosas, los asientos acolchaditos (¡goro goro!), no viajar bajo tierra sino viendo el paisaje la mayor parte del tiempo, y el hecho de que la gente vaya en general con menos prisas, hace que el trayecto suela ser muy agradable... A no ser, claro, que estás entre las 7 y las 9 de la mañana o de la tarde. Si ese es tu caso, más vale que te lo tomes con paciencia... Pero de eso, como digo, hablaremos otro día. Por hoy os dejo, que aquí es viernes por la tarde y tengo que coger el tren para volver a casa.