domingo, 30 de junio de 2013

Fancy clothes

En general, es de destacar lo bien vestidos que van los japoneses. Supongo que todo viene de que desde pequeños están acostumbrados a ir con uniformes, la mayoría bastante formales. Desde preescolar hasta el final del instituto, como ya sabréis, se va a clase con uniforme. Es muy común también tener uniforme en muchísimos de los trabajos normales o a tiempo parcial. Creo que para muchos el único periodo de descanso de llevar este tipo de prendas es, posiblemente, la universidad. Más adelante, los trabajadores de las empresas irán siempre con traje, si son hombres, o con traje de chaqueta o ropa de vestir, si son mujeres. Es por eso que, viajando en el metro de Tokyo, al principio me daba la impresión de que todo el mundo iba muy arreglado, muy bien vestido.

Para que os hagáis una idea, algunas veces me he sorprendido estando en un vagón en el que no había absolutamente nadie con vaqueros. Entre los hombres, el traje es algo casi omnipresente, hasta llegar a resultar casi opresivo ver tanta gente vestida de forma tan igual. Es como llevar el uniforme de ciudadano. Entre la gente restante, a principios de verano dominaban los tonos neutros y blanco y negro, todo ropa nada chillona ni llamativa, sino todo lo contrario: muy elegante y sobria.

Sin embargo, estas son las impresiones de los primeros días en Tokyo. Cuando llegué a la zona en la que está mi residencia y mi universidad, noté bastante el cambio a un ambiente más normal. Hay muchos estudiantes y amas de casa, y por tanto, el número de personas con vaqueros ha crecido considerablemente.   Y la verdad es que en parte, se agradece. Aun así, las chicas en la universidad van muchísimos días con falda o con camisas.  Menos mal que me metí más de una camisa en la maleta para venir hasta aquí...

jueves, 27 de junio de 2013

La música de los niños

Todos los días, a las 5 en punto de la tarde, una música misteriosa resuena por las calles de todo Japón. Es una música tranquila y calmada, que no parece venir de ninguna parte. Sin más explicaciones, tras unos segundos, igual que ha empezado, se va. Como si nunca hubiera existido.

¿Qué es esta música en realidad? Al parecer es una especie de cántico que da por terminado el día, e insta a los niños a volver a casa. No sé si será muy efectiva... Desde luego, a los adultos aún les quedan unas cuantas horas más de trabajo. En el caso de los niños, no puedo saberlo.

Os dejo una muestra de una de las melodías que suenan (al parecer dependen de la zona), la que yo he oído varias veces. No sé por qué, pero me parece un detalle más de esos que hacen de este un lugar único.


miércoles, 26 de junio de 2013

¿Y ese niño?

Mientras volvía hoy a casa, me he puesto a pensar cuál de todas las cosas que se me van quedando en el tintero podría contaros. Como no tengo mucho tiempo libre, he decidido dejaros un detalle bastante inusual que deja con los ojos como platos a todo extranjero.

Los niños viajan solos en el transporte público.

Es algo bastante común verlos ir tranquilamente, con cara seria, subiendo y bajando decididamente del tren como adultos en miniatura. Tanto en pequeños grupos como completamente solos. Y cuando digo niños, me refiero a que he visto algunos que estoy segura de que no tenían más de 5 años. Niños que no saben aún leer más de lo que sé leer yo.

A pesar de la seguridad reinante, algún disgusto que otro ha habido, y por supuesto hay casos de desapariciones que tienen muy preocupados a los japoneses. Por eso, o por si les pasase cualquier cosa, los padres procuran que sus hijos vayan con un móvil.

lunes, 24 de junio de 2013

Visitando Akihabara

Muy amablemente he conseguido que un nativo, sorprendido por mi condición de fan del anime, se ofreciera a acompañarme a Akihabara. Y la verdad, aunque ya estuve allí antes por mi cuenta, como es lógico no hay color en ir con alguien que se lo conoce un poco y que al menos sabe dónde están las tiendas mejores o más llamativas, y que además las ordena por temática.

Akihabara es el barrio de la electrónica y de las tiendas de cosas frikis: manga, anime, figuras, todo tipo de artículos de merchandising... Y todo lo que puedas pensar. No puedo recordar todos los sitios en los que he estado (debería, maldición, ¿cómo pretendo mantener un blog en estas condiciones?), pero la verdad, es de estos sitios que llevas la cámara y el papel en la mano, y estás tan sorprendido que te olvidas de apuntar o hacer fotos.

Gachapón conseguido en Akihabara

Hemos empezado por el manga. Las tiendas están en edificios muy altos, y lo normal es ir hasta la última planta (5 o 7) en ascensor y luego ir bajando por las escaleras para ver cada piso. Así hemos estado en varios edificios con cómics y dvds. Mientras mirábamos mercancía tranquilamente, mientras en las pantallas se reproducen vídeos de actrices de doblaje dando conciertos vestidas de alguna manera que más o menos recuerda a los personajes de las series. También muchísima novela ligera y cosas de ese estilo. La verdad es que no conocía ni un diez por ciento de las series y cosas de allí, pero aun así me encontraba con muchas series conocidas por mí. Muy especial la gran popularidad de Puella Magi Madoka Magica, Lucky Star y Hatsune Miku, que estaban por todas partes, además de las consabidas series de siempre: Evangelion, Dragon Ball, One Piece...

Pero eso era sólo el principio. Luego ha venido una locura de tiendas con enormes escaparates y muy abiertas, que exponían figuras de todos los tamaños, formas  y series de anime inventadas o sin inventar (en estas sí que normalmente no te permiten hacer fotos), locales sólo con máquinas de esas que metes una moneda e intentas capturar un muñeco con unas pinzas, y también las míticas gashapon. He estado en una tienda sólo de gashapones, perfectamente equipada con una máquina para dar cambio.

Casi como postre, después de un par de tiendas de electrónica, hemos llegado a Mr Potato, la tienda-museo que todo amante de los videojuegos viejos debería visitar alguna vez en su vida. Con cierto aire de auténtica (dado que tienes que entrar por unas escaleras, no está tan expuesta como otros locales, y por dentro es estrecha, oscura y misteriosa), subir en su claustrofóbico ascensor y bajar las ¿5? plantas es encontrarte con cientos de miles de videojuegos, mostrados algunos en teles de tubo, hardware de lo más raro para famicon, y chucherías envueltas en plásticos de personajes de videojuegos. Además de alguna que otra sorpresa especial...

¡Nunca en mi vida pensé que tendría oportunidad de probar una Virtual Boy!

 Mucha gente dice que Akihabara ha perdido parte de su encanto, pero desde mi punto de vista, sigue siendo una pasada visitarlo si aún te queda un mínimo de ilusión por este tipo de cosas. Por cierto, por curiosidad le he preguntado a mi guía cuánto se gastaba él aproximadamente al año en este tipo de cosas, y me ha respondido que alrededor de 10.000 yenes.

sábado, 22 de junio de 2013

Hablar por el móvil en el transporte público

Hablar por el móvil en el metro o tren en Japón no es que esté prohibido, es que es de mala educación. Y la verdad es que lo respetan mucho. Pueden ir hablando tranquilamente con amigos, o gritando y riendo si hace falta, pero si alguien coge el móvil y llama o recibe una llamada, enseguida a su alrededor surgen miradas de asombro y rostros avergonzados. Si es muy urgente, pueden llegar a cogerlo, pero disimulan mucho. Y, de hecho, es algo que afecta únicamente al interior del vagón: en el andén pueden hablar con normalidad, pero una vez llega el tren, o bien cuelgan antes de entrar o, como mucho, entrando por la puerta. Los móviles permanecen en silencio o en modo vibración.

Preguntando a un japonés acerca de la razón de esta norma, me dijo sencillamente que una conversación con alguien que tienes al lado es pública, pero que una conversación telefónica es privada. Por tanto, imagino, es de mala educación obligar a los demás a escucharla.

La verdad es que aún no sé qué pensar acerca de la prohibición de utilizar el móvil. Estoy acostumbrada a que cada vez más estaciones del Metro de Madrid estén provistas de cobertura, y reconozco que, para un viaje largo o para avisar de que estás llamando, me resulta muy útil, y que si no gritas, no tiene por qué molestar a nadie. Pero, a la vez, como persona que viaja a menudo en los autobuses regionales a Toledo, la verdad es que se agradecería esta consideración, me ahorraría tener que ir escuchando las conversaciones a voz en grito que mantienen algunas personas acerca de su vida privada, o de cosas que no me interesan.

viernes, 21 de junio de 2013

Trenes en Japón: para el viajero

Antes de venir ya sabía que el transporte público era la opción más frecuente para moverte por Japón. Los trenes en particular actúan como las arterias que permiten a la población desplazarse cada día, y me parece que se puede aprender de la sociedad japonesa estudiando con cuidado algo que, a primera vista, podríamos pensar que es parecido en todo el mundo. Pero, como suelen decir, el diablo está en los detalles.

Los trenes aquí son razonablemente cómodos en muchos aspectos. Se nota que es un sistema complicadísimo, y parece haber sido estudiado al detalle. Pero desde el punto de vista del viajero, con estar en la estación de origen y tener claro qué línea tienes que tomar para llegar a tu destino, es bastante probable que llegues sin problemas y sin tener que preguntar a nadie. Imaginemos un viaje cualquiera un día cualquiera, fuera del horror que es la hora punta (esta la explicaré en otra entrada, seguro). El precio del viaje varía en función de la distancia, y puedes comprar billetes sencillos, pero lo normal es tener una tarjeta precargada con dinero, que pasas al entrar y al salir, y te cobra lo debido. Así se agiliza bastante todo. En todas las salidas hay unas máquinas para ajustar dinero si tu billete (normal o la tarjeta) no tiene saldo suficiente para pagar el viaje.

Moverse dentro las estaciones es sencillo incluso para un extranjero, está todo muy bien señalizado. Esto es muy importante, dado que algunas de estas estaciones son tremendamente grandes. Una vez llegas a tu andén, encuentras carteles luminosos que te avisan de cuáles son los dos próximos trenes, de sus destinos (pues puede que se queden a mitad de línea, o que continúen más allá de la línea actual tras convertirse en otra línea). Los carteles habituales están escritos también en inglés, y los carteles luminosos cambian de la escritura japonesa a la occidental.

La complejidad de la estación de Shibuya: vease el mapa en tres dimensiones. Por cierto, las fotos son cortesía de  Danny.

También te avisan de si el tren es local o express. Estos últimos se saltan bastantes paradas, que vienen señalizadas en el recorrido de la línea. Los trenes express adelantan a los trenes locales, de modo que, si vas muy lejos, a veces te compensa cogerlos, aunque luego tengas que bajarte para cambiarte a otro tren local. Gracias a los trenes express la gente puede viajar rapidísimo: muchas personas recorren más de 100 km todos los días desde su vivienda a su lugar de trabajo. Por ejemplo, tengo una compañera que vive en Chiba y estudia en Yokohama.

La frecuencia es razonablemente alta, como es de esperar. En esto me recuerdan al metro de Madrid. Pero a diferencia de este, los trenes tienen una hora exacta de llegada, así que puedes programar desde el día anterior exactamente a qué hora quieres cogerlo. Por supuesto, a veces hay retrasos, pero creo que el máximo que he visto ha sido de 7 minutos, y la mayoría de los días puedes ajustar la hora de tu reloj con la llegada del tren a la estación. Mientras esperas, puedes hacer cola delante del punto en el que se abrirán las puertas, que viene señalizado en el suelo, dejando un hueco para que salga la gente primero.También en algunas estaciones hay una especie de jaulas de cristal señalizadas como "waiting room", donde puedes sentarte con aire acondicionado y aislado del ruido de la estación, aunque la verdad, nunca he entrado en ninguna.

Los lugares para hacer cola de Shibuya. Sí, podríamos hacer encontrado un modelo mejor...

Los primeros días pensaba que tenía suerte: cuando tenía que transbordar para ir a alguna parte, al bajarme de un tren, el nuevo tren paraba justo en el andén de al lado, es más, justo estaba allí esperando. ¡Pero no! Lo que ocurre es que los trayectos más normales están optimizados de antemano, y es muy común enlazar un tren con otro rápidamente.

Estas pequeñas cosas, los asientos acolchaditos (¡goro goro!), no viajar bajo tierra sino viendo el paisaje la mayor parte del tiempo, y el hecho de que la gente vaya en general con menos prisas, hace que el trayecto suela ser muy agradable... A no ser, claro, que estás entre las 7 y las 9 de la mañana o de la tarde. Si ese es tu caso, más vale que te lo tomes con paciencia... Pero de eso, como digo, hablaremos otro día. Por hoy os dejo, que aquí es viernes por la tarde y tengo que coger el tren para volver a casa.

miércoles, 19 de junio de 2013

Eto language

Más que nada por comentar los tópicos, creo que es bastante cierto que los japoneses, en general, no saben hablar en inglés. Es sorprendente que mucha gente joven le tenga tanto pánico. Porque lo malo es que, sus palabras de la vida diaria, usan bastantes de origen inglés, aunque las pronuncien de una manera adaptada a los sonidos de su propio idioma. Más curioso aún me resulta estando rodeada de estudiantes de computer science, como el de la universidad en la que estoy. Pero nada, se nota que muchos no están acostumbrados al ritmo ni la pronunciación del inglés, ni a construir frases por ellos mismos.

Poco a poco, tras muchas veces de encontrarme cara de estupor, he aprendido la manera más adecuada de intentar establecer una conversación.

Imaginemos que estáis en una situación en la que necesitáis comunicar algo, en mitad de Tokyo. Si podéis elegir, es mejor dirigirse a una persona joven, porque hay alguna que otra posibilidad más de éxito.

El mejor primer acercamiento, pese a no tener ninguna idea de japonés, es empezar con "Sumimasen" ("Disculpe"). De esta manera, apelaréis a los reflejos de vuestra víctima, que además estará más confiada. Es entonces cuando les atacáis con una pregunta, pronunciada de manera lenta, y con estructura simple y significado neutro (sin mostrar preferencia por ninguna de las posibles respuestas). Es importante saber que les costará mucho contradeciros, por lo que si por ejemplo, queréis saber si es a la izquierda o a la derecha y preguntáis: "¿Es a la izquierda?", y fuera el caso contrario, les estaréis forzando a decir que no, cosa que no les gusta nada. O lo que es peor, puede que os digan que no de una manera tan sutil, que no os enteréis de que es que no. Por eso es mejor preguntar de manera neutra, es decir, "¿Dónde está?".

Enseguida os percataréis de la reacción de vuestro interlocutor. Si habla buen inglés, se comportará con normalidad y os responderá amablemente (incluso podrá deciros que no, en caso de ser necesario, sin problemas ni bloqueos). Si no sabe el idioma y es una persona tranquila, intentará atenderos con lo poco que sabe, y creedme que más de una vez me han ayudado así, e incluso en su amabilidad suelen decidir acompañarte si pueden.

Es posible que, si es alguien que no sepa nada de inglés, os haga entender que no puede ayudaros, y os derive a otra persona o simplemente se vaya. Pero también puede que os encontraréis de lleno con el Eto Language. Reconoceréis a sus hablantes por sus claras muestras de nerviosismo. Se quedarán pensativos largo rato, sonriendo nerviosamente, como intentando pensar la respuesta, mientras se llevan un dedo a la barbilla o a los labios reflexivamente mientras dicen "Etoo...", esperando que alguien o algo aparezca para sacarles del apuro. Si esperáis demasiado tiempo, aumentará su nivel de nerviosismo, sus esfuerzos (claramente intentarán en vano encontrar una respuesta para una pregunta que, ni han entendido, ni van a pediros que repitáis), sus risas nerviosas y las longitudes y frecuencias de sus "Eto", que vendrán entonces acompañados de pequeñas frases en japonés dichas como para sí mismos, y que tienen toda la pinta de significar: "Sí, ¿cómo era esto? A ver, veamos... Vaya, sí, a lo mejor es algo así, la verdad... ¿cómo era...? ¿Así? Vamos a ver..."

Los hablantes de Eto Language necesitan vuestra ayuda. Acortad su sufrimiento: con un poco de inventiva podéis usar gestos, o intentar repetirselo en un inglés muy lento. Si podéis añadir algunas palabras en japonés, os lo agradecerán y podrán utilizarlo de base. Y si no, decidles gracias y marchaos. Tenéis que comprenderlo: es un idioma muy distinto al suyo, y además lo estudian de manera obligatoria durante muy pocos años...

lunes, 17 de junio de 2013

Claves: Respeto

Si hay algo que llama la atención de Japón es esa sensación constante de respeto que te encuentras allá donde vas. Como en todas partes te encuentras gente de todo tipo, y la cantidad de paciencia, simpatía o carácter son como las de aquí. Sin embargo, parece que todos tengan muy arraigada una creencia muy clara: "Los demás son más importantes que yo". Entendiendo los demás no como personas particulares, sino como el resto de personas, en general, la "gente".

En mi humilde opinión de recién llegada, creo que muchos de los comportamientos que nos sorprenden y admiran de esta sociedad se derivan de esa simple creencia. Gracias a ella, los lugares públicos suelen estar muy bien cuidados y razonablemente limpios. En una gran ciudad como esta, desde los transportes hasta los baños públicos reciben muchísima gente todos los días, y lógicamente con el uso, todo se va deteriorando. Pero mucho hay que buscar para encontrar algo que esté roto no por el uso, sino por la voluntad de una persona. En comparación con otros lugares, encontré muchísima menos basura en las calles, a pesar de la escasez de papeleras. Unos estudiantes internacionales con los que paseaba quedaron mirando una pintada hecha en una señal, intentando recordar cuándo habían visto una pintada en Tokyo antes. Los baños de cualquier bar o restaurante suelen estar limpios. En serio. De hecho, muchos de ellos tienen toallitas desinfectantes o un spray desinfectante que puedes usar para limpiar el asiento y luego sentarte, y creo que es lo que la mayoría de la gente hace.

Aprovecho para presentaros uno de los productos que más me han gustado: este jabón de manos. Está por todas partes y es muy cómodo de usar, dado que, en vez de dispensarse un gel, sale una espumita muy agradable y que huele y limpia fenomenal. El nombre significa "Limpio, limpio".
No hay que confundir este respeto por la gente con una humildad y cortesía desmedida. Estas, que también he visto, se reservan para cuando hay alguna relación de vendedor-cliente, o subordinado-superior. Cuando te atienden en alguna tienda, utilizan un lenguaje muy formal y las reverencias, de forma extremadamente cortés e intentando brindarte su ayuda todo lo que pueden. Antes de venir en más de un sitio lo describían como "tratarte como a un rey". Sin embargo, en la relación entre dos personas iguales o del mismo rango, es obviamente más normalizada. Como muestra de esto, creo que he visto muchísimas menos veces ceder un asiento en el tren aquí que lo que veía en Madrid. Si se va alguien que tienes cerca y quieres sentarte, te sientas, porque te ha tocado. Como si te hubiera tocado el turno esperando en una cola. Por cierto, estas también se usan muchísimo.

viernes, 14 de junio de 2013

Danos hoy el gohan de cada día

Alguno ya me criticó por hablar del tiempo en mi primera entrada. Puestos a hablar de trivialidades, qué mejor forma de seguir que la comida. No me refiero a esas recetas gastronómicas, digamos, de restaurante japonés en condiciones, sino de lo que como día a día junto a mis compañeros.

En general, como muchos ya sabéis, comer aquí es bastante barato. En el campus, a mediodía (literalmente, a las 12:00), muchos estudiantes se dirigen a la cafetería para comer allí, donde no hay un menú propiamente dicho sino que te cobran por cada plato. Hay de todo tipo: entrantes, platos principales, postres, un buffet de ensalada que cobran al peso... En este último hay que tener mucho cuidado y no coger rodajas de tomate, pues pesan bastante y suben mucho el precio. No es que sea una trampa, es que realmente el tomate aquí es muy caro.

La cafetería no tiene capacidad de acoger a todos los estudiantes y personal, ni la necesita. Enormes cantidades de estudiantes compran cada día comida envasada en la tienda. Con esto de envasado me refiero a que viene en un envase de plástico, pero en realidad la preparan allí mismo por la mañana, y pensada para consumirla en el día. Como todos mis compañeros compran un bento y lo comen en el laboratorio, yo hago lo mismo. 

Mi comida de hoy, mientras escribo.
Verduritas (espero, algunas son muy raras), una rodaja de tortilla, una especie de gamba rebozada, un trocito de sardina. A la derecha, algo empanado, unas pequeñas algas que creo que son para el arroz y, por supuesto, el arroz. Esa pequeña fruta roja sospechosa no sé qué es, pero le da un gusto muy rico al arroz blanco. Total: 298 yenes.
Veo que voy a alargarme bastante para explicar todo lo que como, así que a modo de introducción, hoy voy a hablar de lo básico. Gohan es el arroz que acompaña muchas de las comidas japonesas. Las palabras japonesas para desayuno, comida y cena son literalmente "arroz de por la mañana", "arroz del mediodía" y "arroz de por la tarde-noche". Realmente está presente en muchísimos sitios. El arroz blanco solo es un poco sosaina y menos suelto de lo que a mí me gusta, pero claro, tras siglos de práctica, saben ponerle cientos de miles de cosas encima, algunas realmente extrañas que, por si solas, saben mal, pero que al mezclarlas en pequeñas cantidades realzan el sabor del arroz. O eso afirman ellos.

Como anécdota, contaros que en un restaurante había que elegir con qué acompañábamos nuestro gohan y se me ocurrió elegir algo al azar porque tenía los kanjis de "brillante" y "niño". Vino un arroz como con algo de salsa de tomate por encima e, inconsciente, lo mezclé todo. Para mi sorpresa, aquello sabía como a tripas de pescado podridas... Y tuve que pedir más comida porque no había quien comiera aquello. Hasta los palillos me sabían mal. Al final, contándoselo a un nativo, entre risas me dijo que había tomado huevas de bacalao. Y la misma historia: muy rico si pones sólo un poquito en tu gohan.

Si me hubieran encargado traducir el "Padre Nuestro", habría cambiado "pan" por "gohan" en la versión japonesa. El pan, sin embargo, ese gran amigo, está bastante ausente. Tienen pan de molde, pero para mí que les sale con sabor a bollo. Y del Pan Pan, ni hablamos. He visto cerca de donde vivo una especie de boulangerie-cafetería, enorme y con pinta de cara, que es mi única esperanza de encontrarlo. Algún día, cuando me pueda la morriña, entraré y compraré algo. Hasta entonces, habrá que seguir disfrutando del arroz que, hay que admitirlo, está buenísimo.

miércoles, 12 de junio de 2013

Hajimemashite! La lluvia educada

Ante todo, pedir disculpas por mi tardanza en escribir la primera entrada de este blog, pero he tenido algunos problemillas que justifican el retraso. En parte tiene menos gracia abrirlo a estas horas, cuando ya muchas de las primeras impresiones que el mismísimo Japón (!!) ha podido causarme, han desaparecido al amparo de los muchos días que llevo aquí.

El avispado lector levantará la ceja ante ese "muchos días". ¿Muchos? Si sólo han sido como diez. Es cierto, tengo que admitirlo, tal vez la expresión no ha sido muy afortunada. Pero hay que entender que, cuando uno empieza una aventura, los días son intensos y, pese a que lleves poco tiempo, se te ha hecho tan largo que te parece una eternidad.

El caso es que me prometí que lo haría, abrir este blog, y di la dirección a gente, así que era necesario. Además, tengo ganas de contar lo que me sorprendió a la llegada, y lo que me vaya encontrando a partir de ahora. Tampoco es que, conociéndome, tenga muchas esperanzas de que vaya a durar mucho... Pero hay que intentarlo, ¿no?

¡Comenzamos!


Es un buen día para empezar porque, desde ayer, ha comenzado la lluvia. Tenía entendido que desde mediados de junio hasta mediados de julio, aproximadamente, en este país es fácil estar todo el día a remojo. Aunque llegué a principio de junio, tenía claro que pronto tocaría algún día de lluvia. Hasta ayer, el cielo aguantó como un campeón: a veces pálido y azulado, a veces perlado y lejano, y otras plomizo, como conteniéndose. Y finalmente, ayer por la mañana al mirar por la ventana decidí coger el paraguas, pues parecía que chispeaba, unas gotas casi invisibles, y que pronto empezaría a llover de verdad.

Y la noticia es que así se quedó. Tras unas unas 24 horas en esta situación, viendo pasar a la gente con los paraguas puestos, decidí preguntar ingenuamente a un nativo si la lluvia solía ser así de fina (más que nada, por no preguntar si estaba lloviendo y quedar de tonta). Y la respuesta fue que sí, al parecer es algo bastante común. Imagino que será así en muchos lugares, incluso de España, pero para mí ha sido la primera vez que veo caer algo tan fino durante tanto tiempo.

Lo cierto es que, dentro de lo incómodo, es una lluvia muy educada, que molesta lo menos posible. Por ejemplo, puedes trasladarte un par de cientos de metros sin quedar empapado y sin tener que llevar paraguas. Así que he podido bajar sin paraguas a la cafetería. Y, si el trayecto es largo, pues nada:


Para los que no lo sepan: tener un paraguas transparente japonés estaba en mi wishlist desde hace años. ¡Conseguido! En fin, eso es todo por ahora. Ahora mismo me llega el sonido que indica que la lluvia educada ha desaparecido, y en su lugar ha aparecido la lluvia normal. ¿Podrá volver mañana por la mañana?