En general, como muchos ya sabéis, comer aquí es bastante barato. En el campus, a mediodía (literalmente, a las 12:00), muchos estudiantes se dirigen a la cafetería para comer allí, donde no hay un menú propiamente dicho sino que te cobran por cada plato. Hay de todo tipo: entrantes, platos principales, postres, un buffet de ensalada que cobran al peso... En este último hay que tener mucho cuidado y no coger rodajas de tomate, pues pesan bastante y suben mucho el precio. No es que sea una trampa, es que realmente el tomate aquí es muy caro.
La cafetería no tiene capacidad de acoger a todos los estudiantes y personal, ni la necesita. Enormes cantidades de estudiantes compran cada día comida envasada en la tienda. Con esto de envasado me refiero a que viene en un envase de plástico, pero en realidad la preparan allí mismo por la mañana, y pensada para consumirla en el día. Como todos mis compañeros compran un bento y lo comen en el laboratorio, yo hago lo mismo.
Veo que voy a alargarme bastante para explicar todo lo que como, así que a modo de introducción, hoy voy a hablar de lo básico. Gohan es el arroz que acompaña muchas de las comidas japonesas. Las palabras japonesas para desayuno, comida y cena son literalmente "arroz de por la mañana", "arroz del mediodía" y "arroz de por la tarde-noche". Realmente está presente en muchísimos sitios. El arroz blanco solo es un poco sosaina y menos suelto de lo que a mí me gusta, pero claro, tras siglos de práctica, saben ponerle cientos de miles de cosas encima, algunas realmente extrañas que, por si solas, saben mal, pero que al mezclarlas en pequeñas cantidades realzan el sabor del arroz. O eso afirman ellos.
Como anécdota, contaros que en un restaurante había que elegir con qué acompañábamos nuestro gohan y se me ocurrió elegir algo al azar porque tenía los kanjis de "brillante" y "niño". Vino un arroz como con algo de salsa de tomate por encima e, inconsciente, lo mezclé todo. Para mi sorpresa, aquello sabía como a tripas de pescado podridas... Y tuve que pedir más comida porque no había quien comiera aquello. Hasta los palillos me sabían mal. Al final, contándoselo a un nativo, entre risas me dijo que había tomado huevas de bacalao. Y la misma historia: muy rico si pones sólo un poquito en tu gohan.
Si me hubieran encargado traducir el "Padre Nuestro", habría cambiado "pan" por "gohan" en la versión japonesa. El pan, sin embargo, ese gran amigo, está bastante ausente. Tienen pan de molde, pero para mí que les sale con sabor a bollo. Y del Pan Pan, ni hablamos. He visto cerca de donde vivo una especie de boulangerie-cafetería, enorme y con pinta de cara, que es mi única esperanza de encontrarlo. Algún día, cuando me pueda la morriña, entraré y compraré algo. Hasta entonces, habrá que seguir disfrutando del arroz que, hay que admitirlo, está buenísimo.
9 comentarios:
Creo que me iba a morir de hambre en Japón... Por otra parte, se me iba a quedar un tipo estupendo con esta dieta :p
MOAR ENTRADAS!!! GIEV!
Menos la sardina, lo demás tiene todo muy buena pinta. ¡Y encima lo colocan todo monísimo!
Que por cierto, no sabéis lo difícil que es comer pescado, quitándole las espinas y todo, con los palillos...
¿Hay que quitarle las espinas con los palillos? :O
True Story.
Confirmo que las huevas de bacalao son adecuadas en pequeña cantidad. Es como... aliñar con vinagre o beberte un vaso de vinagre.
Qué envidia, esas bandejitas a menos de lo que cuesta aquí un 1º... :( ENVIDIA INFINITAAAA
Creo que esa es la de mejor calidad-precio que he encontrado! Aun así, me queda hablar de la parte mala de esto de conseguir comida aquí, que también la hay...
¿Será ése el primer pun-pun?
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