miércoles, 12 de junio de 2013

Hajimemashite! La lluvia educada

Ante todo, pedir disculpas por mi tardanza en escribir la primera entrada de este blog, pero he tenido algunos problemillas que justifican el retraso. En parte tiene menos gracia abrirlo a estas horas, cuando ya muchas de las primeras impresiones que el mismísimo Japón (!!) ha podido causarme, han desaparecido al amparo de los muchos días que llevo aquí.

El avispado lector levantará la ceja ante ese "muchos días". ¿Muchos? Si sólo han sido como diez. Es cierto, tengo que admitirlo, tal vez la expresión no ha sido muy afortunada. Pero hay que entender que, cuando uno empieza una aventura, los días son intensos y, pese a que lleves poco tiempo, se te ha hecho tan largo que te parece una eternidad.

El caso es que me prometí que lo haría, abrir este blog, y di la dirección a gente, así que era necesario. Además, tengo ganas de contar lo que me sorprendió a la llegada, y lo que me vaya encontrando a partir de ahora. Tampoco es que, conociéndome, tenga muchas esperanzas de que vaya a durar mucho... Pero hay que intentarlo, ¿no?

¡Comenzamos!


Es un buen día para empezar porque, desde ayer, ha comenzado la lluvia. Tenía entendido que desde mediados de junio hasta mediados de julio, aproximadamente, en este país es fácil estar todo el día a remojo. Aunque llegué a principio de junio, tenía claro que pronto tocaría algún día de lluvia. Hasta ayer, el cielo aguantó como un campeón: a veces pálido y azulado, a veces perlado y lejano, y otras plomizo, como conteniéndose. Y finalmente, ayer por la mañana al mirar por la ventana decidí coger el paraguas, pues parecía que chispeaba, unas gotas casi invisibles, y que pronto empezaría a llover de verdad.

Y la noticia es que así se quedó. Tras unas unas 24 horas en esta situación, viendo pasar a la gente con los paraguas puestos, decidí preguntar ingenuamente a un nativo si la lluvia solía ser así de fina (más que nada, por no preguntar si estaba lloviendo y quedar de tonta). Y la respuesta fue que sí, al parecer es algo bastante común. Imagino que será así en muchos lugares, incluso de España, pero para mí ha sido la primera vez que veo caer algo tan fino durante tanto tiempo.

Lo cierto es que, dentro de lo incómodo, es una lluvia muy educada, que molesta lo menos posible. Por ejemplo, puedes trasladarte un par de cientos de metros sin quedar empapado y sin tener que llevar paraguas. Así que he podido bajar sin paraguas a la cafetería. Y, si el trayecto es largo, pues nada:


Para los que no lo sepan: tener un paraguas transparente japonés estaba en mi wishlist desde hace años. ¡Conseguido! En fin, eso es todo por ahora. Ahora mismo me llega el sonido que indica que la lluvia educada ha desaparecido, y en su lugar ha aparecido la lluvia normal. ¿Podrá volver mañana por la mañana?

7 comentarios:

Rodrigo Garcia Carmona dijo...

Me gusta la etiqueta. :3

Anónimo dijo...

Cómo mola! Te seguiremos con interés!

Y por, cierto, me gusta como escribes. Suenas igual que en persona :-D

Deliath dijo...

¡Muchas gracias a ambos! Qué velocidad, no esperaba tener comentarios tan pronto!

pHonta dijo...

No podías recibir comentarios si no publicitabas el blog! AHHH
Me gusta lo de la "lluvia educada"

_ame_ dijo...

Queremos más entradas!!!

Deliath dijo...

pHonta: Ya lo hace Rodrigo por mí... xD.

_ame_: Deseo concedido ;)

Anónimo dijo...

Lo hay: http://lema.rae.es/drae/?val=calabobos (entiendo que con el espíritu japo, "cala-bobos" se convierte en "lluvia educada" :D, pero es el concepto).