lunes, 24 de junio de 2013

Visitando Akihabara

Muy amablemente he conseguido que un nativo, sorprendido por mi condición de fan del anime, se ofreciera a acompañarme a Akihabara. Y la verdad, aunque ya estuve allí antes por mi cuenta, como es lógico no hay color en ir con alguien que se lo conoce un poco y que al menos sabe dónde están las tiendas mejores o más llamativas, y que además las ordena por temática.

Akihabara es el barrio de la electrónica y de las tiendas de cosas frikis: manga, anime, figuras, todo tipo de artículos de merchandising... Y todo lo que puedas pensar. No puedo recordar todos los sitios en los que he estado (debería, maldición, ¿cómo pretendo mantener un blog en estas condiciones?), pero la verdad, es de estos sitios que llevas la cámara y el papel en la mano, y estás tan sorprendido que te olvidas de apuntar o hacer fotos.

Gachapón conseguido en Akihabara

Hemos empezado por el manga. Las tiendas están en edificios muy altos, y lo normal es ir hasta la última planta (5 o 7) en ascensor y luego ir bajando por las escaleras para ver cada piso. Así hemos estado en varios edificios con cómics y dvds. Mientras mirábamos mercancía tranquilamente, mientras en las pantallas se reproducen vídeos de actrices de doblaje dando conciertos vestidas de alguna manera que más o menos recuerda a los personajes de las series. También muchísima novela ligera y cosas de ese estilo. La verdad es que no conocía ni un diez por ciento de las series y cosas de allí, pero aun así me encontraba con muchas series conocidas por mí. Muy especial la gran popularidad de Puella Magi Madoka Magica, Lucky Star y Hatsune Miku, que estaban por todas partes, además de las consabidas series de siempre: Evangelion, Dragon Ball, One Piece...

Pero eso era sólo el principio. Luego ha venido una locura de tiendas con enormes escaparates y muy abiertas, que exponían figuras de todos los tamaños, formas  y series de anime inventadas o sin inventar (en estas sí que normalmente no te permiten hacer fotos), locales sólo con máquinas de esas que metes una moneda e intentas capturar un muñeco con unas pinzas, y también las míticas gashapon. He estado en una tienda sólo de gashapones, perfectamente equipada con una máquina para dar cambio.

Casi como postre, después de un par de tiendas de electrónica, hemos llegado a Mr Potato, la tienda-museo que todo amante de los videojuegos viejos debería visitar alguna vez en su vida. Con cierto aire de auténtica (dado que tienes que entrar por unas escaleras, no está tan expuesta como otros locales, y por dentro es estrecha, oscura y misteriosa), subir en su claustrofóbico ascensor y bajar las ¿5? plantas es encontrarte con cientos de miles de videojuegos, mostrados algunos en teles de tubo, hardware de lo más raro para famicon, y chucherías envueltas en plásticos de personajes de videojuegos. Además de alguna que otra sorpresa especial...

¡Nunca en mi vida pensé que tendría oportunidad de probar una Virtual Boy!

 Mucha gente dice que Akihabara ha perdido parte de su encanto, pero desde mi punto de vista, sigue siendo una pasada visitarlo si aún te queda un mínimo de ilusión por este tipo de cosas. Por cierto, por curiosidad le he preguntado a mi guía cuánto se gastaba él aproximadamente al año en este tipo de cosas, y me ha respondido que alrededor de 10.000 yenes.

2 comentarios:

Rodrigo Garcia Carmona dijo...

¡¡Como mola!!

Deimar dijo...

Creo que si hubieran vendido las Virtual Boy con ese soporte habrían tenido algo más de éxito. Como en vender una consola o algo :p

¿Encontraste algún E.T. de la Atari 1600? ¿Algún cartucho raro de la NES dorado sobre las olimpiadas de 1996? DETALLES!!! :p